lunes, 20 de febrero de 2017

PELOTA CUBANA SIEMPRE VIGENTE





Ahora sí, con Tijerino:

De inicio, Antonio Muñoz, “El Gigante de Escambray”, un bateador de impresionante poder. El mejor bateador zurdo y primera base de su época (Jugó 24 temporadas, en los años 70, 80 y 90´s). Es miembro del Salón de la Fama del béisbol cubano.

Agustín Marquetti también fue una figura insigne de los clubes de la Habana en las contiendas de invierno cubano y uno de los más célebres jugadores de la primera base de aquella pelota en la segunda mitad del siglo XX.  Es recordado por su carisma, por los muchos jonrones con que decidió campeonatos.

Antonio Pacheco: su agresividad y fuerza con el bate en momentos de mayor competitividad, su versatilidad y crecimiento bajo presión, lo habrían convertido en un pelotero de Juego de Estrellas de MLB… o en cualquier circuito. Jugó 22 campañas a partir de los años 80s´, convirtiéndose en el Gran Capitán o Capitán de Capitanes.

Fue primero short stop, pero luego trascendió como titular de la segunda base, cuyas actuaciones son calificadas de sobresaliente en el béisbol cubano. Implantó récord en hits al conectar dos mil 356. Gloria Deportiva y único pelotero cubano que vistió los uniformes de la selección nacional en todas las categorías.

Germán Mesa: En una tierra de grandes paracortos, se ubicó a la altura de los Willie Miranda, Joe Valdivieso, Zoilo Versalles, Leonardo Cárdenas, Dagoberto Campaneris y otros hasta llegar a Rodolfo Puente y Rey Ordóñez.

Lució fabuloso durante los Panamericanos del 91. Fue sencillamente increíble fildeando, y pese a su pequeña estatura, era un bateador altamente peligroso. También hubiera sido un auténtico estrella en la Gran Carpa.

Omar Linares: Opacó a Robin Ventura, y todos los terceras bases norteamericanos que llegaron a las Mayores y admitieron comparación con él en diferentes torneos. ¿Qué se piensa? Que hubiera sido un 40-40-300. Así de fácil.

Lázaro Pérez, fue el maestro de la posición de la receptoría y   un bateador de respeto. También Pedro Medina fue sólido como bateador, pero no mascoteaba con la efectividad necesaria. El mejor en la defensa y manejo de lanzadores fue Juan Castro.

Y alguien considerado con etiqueta de big leaguer, si hubiera sido firmado a tiempo, fue Pedro Luis Rodríguez.

Veamos ahora a los jardineros: Wilfredo Sánchez por la izquierda, Víctor Meza como central y Luis Giraldo Casanova por la derecha. Los tres hubieran ascendido al estrellato en las mayores. También están Armando Capiró y Rigoberto Rosique, Orestes Miñoso y Tony Oliva.

Como bateador designado: Orestes Kidelán.

Pitcheo: Liván Hernández, Orlando “El Duque” Hernández, José Antonio Huelga, Baudilio Vinnent, Jorge Luis Valdez, Lázaro Valle y Rogelio García, y los relevistas Omar Ajete y Euclides Rojas.

Un equipo de estrellas de su época que quedó registrado para el tiempo.


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