viernes, 19 de enero de 2018

EL DIAMANTE BLANCO





·       El famoso “Diamante Blanco” recibe el primer home run durante su vida deportiva.

·       Julio Molina Torraz “El Diamante Blanco”, uno de los primeros cinco Inmortales del Salón de la Fama que fueron elegidos en 1939 mediante una consulta masiva que realizó Alejandro Aguilar Reyes “Fray Nano” en su diario deportivo.

Por Carlos Castillo Barrio.

Hay sucesos en la vida de un hombre que nada puede borrar en el transcurso de ella por larga que esta sea y la fecha del once de febrero de 1917 quedará de tal manera grabada en el carnet de mi bien querido pitcher Julio Molina: la historia del base ball yucateco recogerá en sus páginas de oro esta memorable tarde, que ha de formar época en los acontecimientos mas notables de nuestra historia deportiva.

En siete años que lleva este asombroso portento lanzando la pelota entre locales y extranjeros, hasta ayer nadie había podido vanagloriarse  de hacer figurar entre sus ataques un “palo” tan limpiamente propinado, que pudiera la pelota fotografiar la cerca del terreno por su enrace, hasta que ayer (que indiscutiblemente fue para Molina el peor de sus días) el center field Pedro Cortés, en su tercera lanzada y cuando ya tenía two strike, le cogió de lleno una recta de las que acostumbra tirar este brazo de acero, haciéndola “viajar” orgullosa por el ground, rumbo al campo izquierdo del left field y yendo a caer sobre el grupo de espectadores, defraudadores de espectáculos públicos que, no solo cubren la calle, sino que, a ciencia y paciencia de los “agentes” de la policía, asaltan y destruyen la propiedad ajena, apeando las piedras del cerco para estar a su mayor satisfacción.

Y haciendo un paréntesis a esta descripción. ¿No podía el digno y recto C. Jefe del Cuerpo de Policía, señor Manzano, instruir a los miembros de este respetable cuerpo de sus deberes en este espectáculo. La Compañía propietaria tiene que reportar gastos semanalmente por los atentados de estos espectadores en sus cercos que para poder gustar con toda comodidad el espectáculo, bajan las piedras para formar escalera y desacuñan las albarradas, haciendo perder el asiento a las mismas y  exponiéndose ellos mismos, a una catástrofe el día menos esperado, por el derrumbe de la misma.

Esta súplica que me hace esta Compañía, la traslado a tan pundonoroso jefe y amigo.

Continuando, el relato histórico de esta sensacional jugada, el público, no acostumbrado a estas proezas, con un pitcher de la talla del que nos ocupa, premió con una ovación estruendosísima al bateador, ovación que se prolongó por más de cinco minutos.

Y era de ver los semblantes de los vapuleados “sietemesinos” y los gritos desaforados de ¡”Chivoooo”! ¿”Qué le pasa al “Diamante Blanco”? “Lo pulieron”… “Lo pulverizaron”… pero el “Diamante Blanco” que tiene la sangre de verdadero basebolero, siguió sonriendo… sonriendo… esperando la revancha en su oportunidad para dejar en “coma” a este bateador, mimado ayer por la suerte, como efectivamente lo dejó en su turno siguiente, demostrando que no siempre se coge una pelota de lleno, nueva completamente, como la de ayer, con lo que los “sietemesinos” quedaron mudos ante la ilusión de que los home runs no se dan como lentejas por kilos.

Ante lo sensacional de esta memorable jugada, todo lo demás queda pálido, así que terminaré la presente crónica felicitando a los entusiastas “sietemesinos” por el triunfo de su club predilecto que, aunque tampoco podrán borrar de su historia el desusado caso de haber recibido de este su mismo contrincante, la terrible “choteada” diez y ocho carreras contra ocho del pasado domingo y nueve en un solo inning, no obstante el trancazo de home run dado al mejor pitcher de la República Mexicana, siempre es una gloria espléndida para ellos, por ser el primer caso que se ha dado por este mi pitcher mimado.  Honor a quien honor merece.

El Catalán estuvo hecho un verdadero héroe tanto en el “bate”, como en el campo, así como en el robo de bases, si bien a última hora tuvo que lamentar el haber sido atropellado por el catcher Rodríguez “Escopeta” en un bloqueo entre 3ª y home, al arrojarse al suelo, creyendo que este ardid, muy legítimo, (pues que no podía desviarse de la línea de “fair”) derribar a su perseguidor,  con la esperanza de alcanzar el home si se caía aquel.

Esta jugada, mereció para algunos “apasionados sietemesinos”, una acre censura, calificando de “brava” por el acometedor, pero que en materia basebolera no es mas que, una jugada de alto sport, tanto las verificadas por el Catalán de pretender despanzurrar al catcher como la del catcher, “trasegar” al Catalán.

En el bate, tanto los del “Colón” como los del “Águila” engarzaron algunos leñazos de cuarenta toneladas, pero los del último club cometieron errores garrafales que fueron los que directamente ocasionaron la pérdida del juego, quedando la anotación por entradas, en esta forma:

“AGUILA” – 0 1 0 0 0 0 2 1 0  = 4
“COLON” --  3 0 2 1 0 0 1 2 x = 9

El nuevo pitcher que presentó el Catalán, llamado Santiago Gómez, pitcheó tres innings, habiendo sido su labor muy aceptable, si se tiene en cuenta que era la primera vez que se veía ante un núcleo de bateadores de verdad, anotándole solo una carrera. Margarito Ramirez, de Tixkokob”, La Perla de la Costa” estuvo muy efectivo, defendiendo muy bien su puesto y mereciendo también bastantes aplausos.

Y “colorín colorao” ya mi cuento se ha acabado.

Chivo de Halachó.

11 de febrero de 1917

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