miércoles, 12 de julio de 2017

Dos al infinito: Alfonso y Rey Vicente

Por Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga


Cuando me importa estar vivo frente al béisbol, pongo sobre
mí a viejos restauradores.
Conozco a uno que nos convierte.
Llámenlo A. Urquiola.

Carlos Esquivel

   Más de una ocasión he imaginado a peloteros como Alfonso Urquiola y Rey Vicente Anglada en otras épocas. En el siglo XIX no hubieran podido jugar oficialmente, porque los negros no tenían acceso al béisbol. Ellos tendrían que esperar hasta el 1900, bajo la primera ocupación norteamericana de la Isla, para buscarse un puesto entre el San Francisco (de mayoría negra), que resultaría campeón ese año, el Cubano (con unos cuantos) o el Almendarista (con un par de ellos), incluido Joseíto Muñoz, un estelar lanzador.
   La Liga Profesional Cubana resolvió un problema que parecía insoluble al incorporar jugadores negros, por tres razones fundamentales: se lo habían ganado en la manigua peleando por la libertad junto a los blancos, la calidad demostrada entre ellos y el factor económico.
   Por entonces, otro obstáculo para el vueltabajero sería el sincretismo religioso, mal visto por las “clases vivas” de la nación, quienes dominaban la publicidad. Alfonso nació el 13 de octubre de 1952, vinculado a la caña con creencias afrocubanas y Anglada el 6 de enero de 1953, en los contornos del Gran Stadium de La Habana, hoy Latinoamericano; ambos con raíces humildes.
   La rivalidad es inherente al deporte. Con el tiempo la hubo entre Stevenson, lamentablemente desaparecido en 2012, y Ángel Milián, muerto años antes. Nadie, ni los pinareños, vimos superior al nuestro. La Comisión Nacional decidió no enfrentarlos más, se hacían mucho daño.
   Al estelar Lázaro Vargas, quien en el terreno parecía insolente, le tocó bailar con la fea en el Cuba. Un día me confesó su absoluta admiración por Omar Linares, aunque le quitara posibilidades. Muñoz tuvo que calentar la banca por años, por culpa de Marquetti. Pedro Jova declinó con Germán Mesa. A pesar de su bateo, Pedro Medina fue muchas veces al dugout por Juanito Castro. Solo juegan nueve. Ganarse un puesto como regular era muy difícil, mucho más en la Selección Nacional. Alfonso y Rey Vicente tuvieron que abrirse paso.
Los dos jugaron la segunda base. Coincidieron en el tiempo, y entre ellos se planteó una porfía que dividió a la afición de toda la Isla. Una parte, que amaba el espectáculo, deliraba con Rey Vicente Anglada. La otra, más propensa a estimar la eficiente sobriedad, prefería a Alfonso Urquiola.[1]
   El pinareño había desplazado en corto tiempo al matancero Félix Isasi, otro estelarísimo. En época de grandes, Anglada fue un camarero estelar de la institución azul. En la cumbre le tocaba ir a la banca, pues existía Alfonso.
   Temática para el mundo subjetivo, cada cerebro tiene vericuetos y armazones sincronizadas, no se sabe a ciencia cierta ni la tercera parte de lo que contiene, ni sus amplias posibilida­des. Si hablo así es porque muchos no estarán conformes, pero ese riesgo hay que correrlo. Este es un homenaje a ambos.
¿Quién es el mejor? Lejos ya de aquellas pasiones, no tengo más remedio que admitir que ninguno de los dos fue mejor que el otro: cada uno fue excepcional. Y lo que tanto Anglada como Urquiola nos dejaron, fue la memoria de un tiempo en el que la pelota era una de las cosas más importantes de nuestras vidas.[2]
   Comenzó en la XII Serie Nacional (1972-1973) y dejó de jugar en 1982 cuando, según sus propias palabras, “lo botaron”, en una decisión no esclarecida públicamente. Después regresó, pero ya no era el mismo. Entonces lo nombraron director de sus Industriales y nada menos que del equipo Cuba, con todo el reconocimiento social y la confianza que ello conlleva.
   Con él recordé a Tony Taylor, aquel almendarista profesional tan eficiente dentro y fuera del país, uno de los pocos cubanos que han conectado más de 2 000 hits en Grandes Ligas, quien hizo una combinación prodigiosa junto al irrepetible Willie Miranda.
   La repercusión de Anglada ha sido grande:
Llegó el momento en que los fanáticos del equipo -–tal y como confiesa el actor Luis Alberto García— íbamos a los partidos solo para ver jugar a Anglada (…) En él parecía encarnar el espíritu de la pelota misma, como si el deporte tuviera dioses y estos hubieran decidido hacerlo su elegido. Luis Alberto lo dice mucho mejor que yo: “Era como cuando uno ve a Michael Jordan, piensa que si Dios jugara lo haría así… eso mismo nos pasaba con Anglada…”[3]
   Ambos se entregaban con pasión. El azul fue bueno hacia delante, a los lados, hacia atrás, muy rápido, buen pivoteo y un brazo respetable, donde único superó a Alfonso, que no fue un “manco” ni mucho menos. Los veo como a Víctor Mesa y Casanova. La Explosión Naranja más espectacular, pero la eficiencia por Casanova. Lo dilucidé en El Señor Pelotero, pero no me había adentrado en vericuetos alfonsinos y angladenses. He tenido que callar a cientos de habaneros que le gritaban al vueltabajero, aunque vistiera la franela de las cuatro letras. Los pinareños también hicieron de las suyas con el capitalino.
Entre los mejores camareros, Isasi, Pacheco y compañía, Anglada era el menos bateador, pero hacía todo lo demás muy bien, un jugador completo y espectacular, con pleno dominio de las exigencias en tan difícil posición. No era un gran bateador, pero inteligente y rápido, sabía sacar buen provecho a su bateo. Fue muy agresivo en las bases. La gente alimentó la rivalidad entre nosotros, eso solo era en el terreno, porque somos muy buenos amigos, es una persona fraternal, transparente.[4]
   Si vamos a las estadísticas, El Relámpago de Bahía Honda, como lo bautizó Salamanca, lleva las de ganar. Anglada bateó .291 en diez temporadas y Alfonso .286 en diecinueve. Cualquier mínimo conocedor sabe que en más veces al bate, es más difícil conservar los récords. En los demás departa­mentos estadísticos fue superior el más occidental. Daré un par de datos: Alfonso impulsó 566 carreras, contra 303 Anglada. El del central Orozco terminó con slugging de .404 y Rey Vicente con .398.
   Si la ofensiva es importantes, a la hora de decidir en tan difícil posición, me quedo con la defensa, allí está la llave del cuadro. Equipo sin un buen camarero, es condenado al fracaso. Entonces nos encontramos un fenómeno pecu­liar: ambos fildearon para .976. La diferencia está en el total de lances. El vueltabajero estuvo en 6 640 y Rey Vicente en 4 259. Tam­bién es mucho más difícil mantener esos datos en más posibilidades. Aunque acudo a las estadísticas, me gusta verlos en el terreno.
   Quiero reafirmar que Anglada fue un camarero extraordinario, digno de jugar muchos más años como titular en el Equipo Nacional, pero allí estaba Alfonso Urquiola, que a mi juicio y por favor no me hagan caso, convénzanse por ustedes mismos, lo superó aunque solo fuera por una nariz.
Urquiola era la estrella. Anglada el relevo. No sería fácil superar al Relámpago de Bahía Honda. Grande en los diamantes nacionales, grande en los diamantes de extramuros, en los Panamericanos de 1975 y en la fallida Copa Intercontinental de Edmonton en 1981. Grande, grandísimo, en aquel juego donde Agustín Marquetti le aguó la fiesta a los pinareños y donde, según el ácido decir del cronista deportivo Jorge Morejón: “Urquiola le dio una clase a Padilla sobre cómo se jugaba la segunda base…”[5]  
   Como managers están empatados, con tres títulos nacionales y varios foráneos. Alfonso ha ganado tres Series Nacionales con Pinar del Río (1998, 2011 y 2014) y eventos Mundiales, Panamericanos y los desafíos frente al Baltimore Orioles. Rey Vicente también alcanzó tres lauros al frente de los Azules: 2003, 2004 y 2006, así como títulos extrafronteras.  
   Enfrentados en la arena internacional, el vueltabajero venció al Cuba un par de ocasiones, cuando dirigía al Panamá y Anglada lo hacía por los nuestros. El habanero nunca ha escatimado elogios para el de Orozco, y viceversa:
Una gente con mucha dedicación, entrenaba muchísimo, siempre tratando de ser cada día mejor. Creo que también, producto de la competitividad que existía entre él y yo, eso también lo apuraba a ser cada día mejor. Coincidimos como managers, pero qué sucedía, que yo estaba con el equipo Industriales y Alfonso estaba con Matanzas, es decir que la pelea no era pareja. Después coincidimos en los Panamericanos de Brasil, Alfonso dirigiendo Panamá y yo dirigiendo el Cuba, y Panamá nos ganó cuatro carreras por tres.[6]
   Hace muchos años, a finales de la década del setenta, en una Serie Selectiva, se enfrentaban Pinar del Río y Habana en el Capitán San Luis, cuando se produjo una jugada en home que provocó la airada protesta que parecía no acabar y los árbitros decretaron el forfeit a favor de los de la capital.
   Alfonso y Anglada defendían sus respectivas posiciones. Iván Davis, Jefe del Grupo arbitral, avisó a la cabina para anunciar la decisión, pero Mickey Montalvo, el anunciador que fue pelotero profesional, se negó a hacerlo.
   Juanito Castro había salido de su posición para ir a tocar al isleño Silvio Montes. Más que tocarlo prácticamente lo empujó a varios metros del plato y el árbitro Alejandro Montesinos, quien había sido pelotero profesional, decretó safe. La situación provocó la presencia en la capital vueltabajera de la máxima dirección del béisbol en el país. Días después, en la sala de mi casa, Servio Borges, amigo de mi hermano Francisco José (Catibo) confesó:
No reconozco ninguna segunda base mejor que Urquiola. Conmigo siempre ha jugado y jugará, porque es el mejor y el que más se entrega. Desde los Panamericanos de México 1975 aprendí esa lección, allí se echó arriba el equipo y decidió con un triple el juego decisivo. Mejor no lo quiero.[7]
   Corroboró la afirmación cuando lo llevó a un torneo internacional con el dedo enyesado. Y, sobre todo, aquella noche en que llamó a Alfonso a batear por Anglada contra los profesionales venezolanos y decidió con un batazo. Estaba en la banca con el cuarenta de fiebre. Supersticioso, no quiso quedarse en el hotel y se fue enfermo al terreno, para hundirse abrigado en el dugout. Sin su permiso y por la amistad que nos une, con el máximo respeto y admiración por Anglada, a quien he tratado y considero una gran persona, quiero hacer pública esta confesión:
Me sentía muy mal. Servio se me acercó y me preguntó si podía batear, era un momento decisivo. ¿Qué podía decirle?, yo tenía tres aspirinas dentro. Le dije que sí, cogí mi bate y salí para home. Anglada regresaba de allá, aquello me disgustó, porque Servio no debió dejarlo salir para después llamarlo. Le dije: Si me hace esa mierda, lo mando para el carajo. Entonces me contestó: -- Tú puedes hacerlo, porque eres el uno, pero yo soy el dos.[8]
   Los cubanos debemos estar orgullosos de tantos defensores de la segunda almohadilla, desde Bienvenido (Pata Jorobá) Jiménez, pasando por Tony Taylor y Cookie Rojas, hasta Telemaco, Isasi, Pacheco, Padilla y tantos otros, donde descuellan, segundos de ninguno, Alfonso Urquiola y Rey Vicente Anglada.
   En estos legendarios jugadores hay asunto para la epopeya. Nunca nos pondremos de acuerdo en las preferencias, pero sí en el extraordinario aporte que hicieron y hacen a la pelota cubana.

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga
Julio de 2017.



[1] Michel Contreras: Dioses compartidos. Libro en proceso de edición.
[2] Leonardo Padura Fuentes: Alfonso en Padura. Crónica para Alfonso Urquiola. Caballero del Diamante. Ediciones Loynaz, 2014, p.190.
[3] Víctor Fowler: Con las bases llenas. Ediorial Científico Técnica, La Habana, 2008, p. 312.
[4] Alfonso Urquiola: Entrevista con el autor, el 12 de marzo de 2012.
[5] Miguel Terry Valdespino: Un  hombre vestido de oscuro y un relámpago feliz. En Alfonso Urquiola. Caballero del diamante. Ediciones Loynaz 2014, p. 192.
[6] Rey Vicente Anglada: Declaraciones para el documental El Relámpago de Bahía Honda, de José González Vera (Pepe), 2011.
[7] Servio Tulio Borges: Pinar del Río, 12 de marzo de 1981.
[8] Alfonso Urquiola. Entrevista con el autor. Peña Deporte y Cultura. Centro Hermanos Loynaz, 9 de enero de 2006.

martes, 11 de julio de 2017

LLUVIA DE CUADRANGULARES EN MLB

“ A TIRO DE HIT”

POR: LUIS CARLOS JOFFROY N.


Levanta sospecha el incremento de cuadrangulares en lo que va de la temporada en Ligas Mayores. Entre tanto, se dice que todos los aficionados han sido tratados muy bien este 2017.

El 29 de Junio, el primera base de los Azulejos de Toronto, Justin Smoak, conectó un cuadrangular y de esta forma estableció un record de más cuadrangulares conectados en un mes por todos los equipos en la historia de MLB. 

Dicho cuadrangular fue el número 1070 en los 30 días de junio en grandes ligas, y así se rompió la marca establecida en mayo del 2000.

Con esto, se proyecta como la más prolífica en cuadrangulares de largo metraje en todos los tiempos…..vuela o no vuela…

Por este motivo los pitchers se están quejando demasiado, dicen que la pelota vuela mucho, que las costuras de las pelotas se volvieron más bajas…

¿Entonces qué es lo que está causando esta avalancha de bambinazos?

Dice Rob Arthur, periodista deportivo, que las costuras inferiores crean menos resistencia al aire e incluso el menor cambio que calculó es que puede añadir cinco pies a una bola al volar, en otra palabras, las bolas capturadas en la franja de advertencia hace unos años, ahora se están saliendo  del terreno de juego con mucha facilidad…palabras más, palabras menos…

Por ejemplo el otro día se conectó el cuadrangular más largo de la temporada por un jugador de los Rockies de Colorado, no lo conectó Nolan Arenado ni Charlie Blackman, “powers” del equipo de la Liga Nacional, el batazo vino nada más y nada menos que del pitcher Jon Gray, conectó un gran batazo de 467 pies, fue el primero en su carrera y el de mayor distancia pegado por un pitcher desde el 2015.

Otra de las rarezas, es que dos novatos se encuentran entre los líderes jonroneros en grandes ligas: Aaron Judge y Cody Bellinger.

Están comentando varios jugadores, coachs y dirigentes que sospechan amplias que hay algo raro con las pelotas, que desde mediados del 2015 los batazos están saliendo con frecuencia hacia lo profundo, ya sea por un defecto de fábrica o una alteración a propósito para estimular los jonrones, además los pitchers se quejan de que con mucha frecuencia la pelota les están sacando ampollas  en sus dedos, muchos bats quebrados, bateadores derechos conectan cuadrangulares por la banda derecha con mucha facilidad etc. etc.

A manera de comentario, en nuestro béisbol,  LMP, en la Temporada 1986-1987, con la pelota COMANDO se pegaron 608 cuadrangulares, entonces fue como todos los directivos acordaron no volver a utilizar la pelota COMANDO para la temporada 1987-1988, la cual le dio un mentis a nuestro béisbol y en su lugar se usó la América y por consiguiente ya con esta pelota hubo más equilibrio entre pitcheo y bateo, al registrarse un record de 9 triunfos sin derrota que implementara Tim Leary y además la estratosférica cantidad de 608 jonrones que sumaron los 10 equipos en el invierno anterior, para esta ocasión disminuyó a 339, lo que quiere decir que las estadísticas dieron un resultado auténticamente real.


Claro que la pelota Comando incomodó a algunos más ante todo a los pitchers que sufrieron como nunca al ver como los lanzamientos teminaban atrás de la barda.

Además, tanto en LMP como en LMB, la pelota Comando confundió a muchos “Scouts” que venían de grandes ligas ante todo buscando jonroneros, ya que muchos bateadores se convirtieron en gente con “power”.

CONCLUSIÓN…..Vamos a esperar la temporada entrante y de esa manera veremos si esto fue una simple sospecha…..Usted que opina….


lunes, 10 de julio de 2017

SERIES MUNDIALES EN LOS ÁÑOS 80

ESTRELLAS DEL BÉISBOL


Por Héctor Barrios Fernández.


En los ochentas, la mayoría de los equipos estuvieron en la pelea por el título en algún momento de la década. ¿Sería ésta en la que los Medias Rojas finalmente romperían la maldición del Bambino?

En 1986 se enfrentaron a los Mets de New York.

Los Medias Rojas estaban adelante 3 juegos a 2, cuando la Serie cambió al Estadio Shea en Queens, New York. Pero cada vez que Boston se iba al frente en el juego seis, los de New York empataban.

Para la primera parte del décimo inning, los Medias Rojas tomaron el campo. Aún se sentían confiados en ganar. Estaban a tres outs de distancia de ganar la Serie. La pizarra al fondo del estadio centelleaba con la frase, “Felicidades Medias Rojas.”

El primera base Bill Buckner sufría de un esguince.

En cada juego de la Serie que ellos habían ganado, el manager lo había retirado del juego casi al final del mismo. Pero ahora Buckner permanecía dentro de él. ¿Cuáles serían las consecuencias?

Dos bateadores llegaron y dos bateadores se retiraron cuando los pusieron out. Los de Boston estaban a un out de la victoria. Pero los siguientes tres bateadores conectaron sencillos y se anotó una carrera. El marcador señalaba a los Medias Rojas aún arriba 5-4.
Mookie Wilson de los Mets, se paró en la caja de bateadores.

La cuanta se fue a dos bolas y dos strikes. Después vino un lanzamiento descontrolado. El corredor de tercera entró con la carrera del empate.

Wilson le tiró al siguiente envío. La pelota rodó hacia primera base. Parecía que sería un out fácil. Un out de rutina. Pero de alguna forma la pelota se escurrió entre las piernas del primera base Bill Buckner. Wilson llegó quieto a primera y otro Metropolitano anotó. New York ganó el juego, además también la Serie Mundial en el juego siete.

Los aficionados de Boston perdonaron a Buckner. Después de todo no fue su culpa. La “maldición” los golpeó de nuevo.

Para el siguiente año, fue una Serie todo California. Los Atléticos se enfrentaron al equipo del otro lado del puente de la Bahía, los Gigantes de San Francisco. Los favoritos Atléticos ganaron los dos primeros juegos celebrados en Oakland, gracias a los bats de José Canseco y Mark McGwire.

La tarde era cálida y sin viento. Clima inusual en San Francisco. A la cinco en punto, sesenta y dos mil aficionados estaban en el estadio. Los jugadores esperaban en el campo para ser presentados.

A las 5:04 p. m., un rugido se escuchó por todo el estadio. La tierra se movió. Las paredes, los asientos, todo se desplazaba de un lado a otro sin control. ¡Era un terremoto!

La policía ordenó que el estadio se evacuara. Los jugadores corrieron por todos lados en busca de sus familias. Los aficionados se apresuraron a las salidas del parque de pelota.

Afuera la ciudad entera estaba ennegrecida por el humo que se encontraba por todas partes. El puente de la Bahía estaba completamente fracturado. El reporte era que sesenta y tres personas perdieron la vida. Tres mil más estaban lesionadas. Miles más perdieron sus casas. Pero todos y cada uno de los ocupantes del Candlestick Park salieron ilesos.

La Serie fue pospuesta por diez días. Al final los Atléticos barrieron a los Gigantes en cuatro juegos. Exactamente como se esperaba que sucediera. ¡Ni la Serie Mundial es nunca una cosa segura!

EQUIPOS GANADORES DE LA SERIE MUNDIAL DE LOS 1980s.
1980. Filis sobre Royals.
1981. Dodgers sobre Yankees. (Fernando Valenzuela ganó el tercer juego 5-4)
1982. Cardenales sobre Cerveceros.
1983. Orioles sobre Filis.
1984. Tigres sobre Padres.
1985. Royals sobre Cardenales. (Un error del umpire, que después reconoció, permitió que Jorge Orta llegara quieto a primera base. Esta decisión cambió el curso del juego y de la Serie)
1986. Mets sobre Medias Rojas.
1987. Mellizos sobre Cardenales.
1988. Dodgers sobre Atléticos.
1989. Atléticos sobre Gigantes.

viernes, 7 de julio de 2017

HECHOS MEMORABLES EN LOS 60´S

ESTRELLAS DEL BÉISBOL

Por Héctor Barrios Fernández.


Los sesentas fueron una época de cambios, cambios en la música, en la moda, la política. La Ligas Mayores estaban cambiando también. Para el final de la década, cada liga creció a doce equipos. Hubo equipos de béisbol en San Diego, Seattle, Minneapolis, Atlanta y aún en Canadáa.

Los Yankees abrieron la década con un cañonazo. Los muchachos “M y M,” Mickey Mantle y al más valioso de la Liga Americana, Roger Maris. Enfrentaron a los Piratas de Pittsburgh en la Serie Mundial de 1960. Los Piratas contaban con la estrella latina Roberto Clemente y también con el jugador más valioso de la Liga Nacional, el shortsotp Dick Groat.

Fue un cerrado séptimo juego, lleno de errores y home runs. En la segunda parte del noveno inning, Pittsburgh vino al bat. El score estaba empatado a nueve carreras por bando. La presión estaba en el primer bateador de esa entrada, Bill “Maz” Mazeroski.

El segunda base de los Piratas, era in fildeador brillante. Apodado el “sin manos,” atrapaba y doblaba rápidamente, sus manos eran un manchón en el aire cuando lanzaba la pelota. Mazeroski nunca fue un bateador poderoso.

Mazeroski le tiró al segundo lanzamiento de pitcher Yankee Ralph Terry. Conectó la pelota, esta viajó por todo el jardín izquierdo hasta vencer la barda.

Con este batazo no solamente se terminó el juego, también se terminó la Serie Mundial. Gorra en mano, Maz corría y saltaba de gusto recorriendo las bases.
Pero los Yankees son los Yankees. No se vieron frustrados por este incidente porque ellos ganaron las dos siguientes Series. Los Dodgers de Los Angeles tuvieron dos títulos también, ayudados por el zurdo Sandy Koufax.

Pero la historia más grande de la década sucedió en 1969.

Los Mets de New York se incorporaron a la Liga Nacional en 1962.

Perdieron 120 juegos en su primera temporada. De hecho ellos finalizaron en el último lugar casi cada año, con excepción de 1966 y 1968 que terminaron penúltimos.

Pero algo sucedió en 1969. Roy Campanella y Stan Musial fueron electos al Salón de la Fama, Ted Williams firma un contrato de cinco años para manejar a los Senadores de Washington, Mickey Mantle anuncia su retiro en primero de marzo, los Bucks de Milwaukee firman al basquetbolista Lew Alcindor, mejor conocido como Kareem Abdul-Jabbar, y el 7 de abril el lanzador Bill Singer  de los Dodgers de Los Angeles es acreditado oficialmente con el primer juego salvado.

Y hubo más sucesos: Ted Williams pierde su primer juego como manager en contra de los Yankees 8-4; después de 9,015 veces al bat, Hank Aaron es suplido por un bateador emergente que fue Mike Lum, (el chino-hawaiiano, como decía Jaime Jarrín, cronista en español de los Dodgers) quien conectó doblete en una victoria de 15-3 sobre los Mets; el 8 de junio, 60,096 aficionados vieron cómo el número 7 de Mickey Mantle era retirado, y el 14 de junio Reggie Jackson de los Atléticos de Oakland produce 10 carreras para ganarle a los Medias Rojas 21-7.

Asimismo, el 29 de junio Billy Williams de los Cachorros de Chicago supera la marca de juegos jugados consecutivamente en la Liga Nacional (896) por Stan Musial; Muhammad Alí rechaza participar en el ejército; el 15 de agosto se realiza el festival de Woodstock; el 29 de agosto Joe Peitone deja a los Yankees después de ser multado con 500 dólares, y el 22 de septiembre Willie Mays se convierte en el segundo jugador en la historia de las Ligas Mayores en conectar 600 home runs.

Qué decir de Billy Martin, quien fue despedido como manager de los campeones de la división oeste de la Liga Americana, los Mellizos de Minnesota, o bien, el 15 de octubre Earl Weaver manager de los Orioles de Baltimore se convierte en el primer manejador en ser expulsado de un juego de Serie Mundial.

Asimismo, Tom Seaver gana el trofeo Cy Young de la Liga Nacional; Harmon Killebrew gana el título de jugador más valioso de la Liga Americana; Pelé anota su gol número 1000; Willie McCovey es el MVP en la Liga Nacional; Ted Sizemore es nombrado el séptimo novato del año en la Liga Nacional que pertenece a los Dodgers; ese verano, el 21 de julio, el astronauta Neil Armstrong caminó en la luna y la gente bromeaba diciendo que eso no era tan impresionante como lo que habían hecho los Mets: llegar a la Serie Mundial.

Pues bien, los milagrosos Mets se enfrentan a los Orioles de Baltimore, quienes eran considerados uno de los equipos más poderosos de toda la historia del béisbol. Sus poderosos bateadores, Boog Powell, Frank y Brooks Robinson, no pudieron anotar carreras suficientes. Para el quinto juego los Mets se encontraban arriba en la Serie 3-1. Ahora podían asegurar el título.

Pero en el séptimo inning, estaban abajo por una carrera. Al Weis vino a batear. Había conectado dos home runs en toda la temporada. Ahora él estalló con un batazo que se fue hasta las gradas del jardín izquierdo para empatar el juego.

Los milagrosos Mets anotaron dos veces más para ganar. Fue uno de los grandes momentos en la historia de las Series Mundiales.
Una impresionante manera de finalizar la década.

EQUIPOS GANADORES DE LA SERIE MUNDIAL DE LOS 1960s.
1960. Piratas sobre Yankees.
1961. Yankees sobre Rojos.
1962. Yankees sobre Gigantes.
1963. Dodgers sobre Yankees.
1964. Cardenales sobre Yankees.
1965. Dodgers sobre Mellizos.
1966. Orioles sobre Dodgers.
1967. Cardenales sobre Medias Rojas.
1968. Tigres sobre Cardenales.
1969. METS SOBRE ORIOLES.

            
Sandy Koufax. Nació el 30 de diciembre de 1935, creció en Brooklyn, New York y jugó para los Dodgers en Brooklyn y Los Angeles, durante toda su carrera. Como su lanzador estelar, se esperaba que Koufax lanzara durante el primer juego de la Serie Mundial en 1965. No lo hizo. El juego cayó en el día de Yom Kippur, el día más importante en la comunidad Judía. Aunque Koufax regularmente no asistía a los servicios religiosos, él sintió que era importante guardar ese día. Koufax lanzó el segundo juego, el quinto y el séptimo, ayudando a su equipo a ganar la Serie Mundial, además fue nombrado el jugador más valioso de la Serie.


martes, 4 de julio de 2017

CÓMO SE FORMÓ EL CLUB GUANAJUATO

EN RECONOCIMIENTO AL CLUB “GUANAJUATO”, PIONERO DE NUESTRO BEISBOL.

JORGE CERVANTES JÁUREGUI:

CÓMO SE FORMÓ EL CLUB GUANAJUATO (Tomado de Periódico donado por Elena Galindo, nieta del “Capi” José García Gutiérrez, fundador del Club Guanajuato con notas elaboradas en la época  por Salvador García y Jorge Martínez).


“…El 4 de julio de 1909 se presentó en esta capital la novena del “Junior Club” del Distrito federal, para jugar contra la local denominada “Guanajuato Athletic”, integrada totalmente por la Colonia Norteamericana residente aquí. 

La serie constaba de tres encuentros, los que fueron dominados ampliamente por el equipo local. Huelga decir que los visitantes descollaban por su calidad, a pesar de lo cual, queda dicho, fueron derrotados…”.

“…En vista de la victoria obtenida sobre el equipo foráneo, despertó en la juventud de aquella época enorme interés, siendo así que se acordó formar una agrupación que se llamó “Guanajuato Béisbol Club”. 

El 21 de septiembre de 1909, en la noche, se congregaron con el propósito de dar cima al interés desbordante que ya se palpaba, lo señores Juan Martín, Lic. Manuel Hernández Galván, José García Gutiérrez, Federico Ramírez Paulín, Mariano Esparza, Adolfo Labarrieta, Salvador García, Julio Patiño, Luis G. Piña, Miguel Martínez Hidalgo, Octavio Jones, Jesús García López, Arnulfo Martínez y Gilberto Guzmán Venegas, pudiéndose considerar desde luego, como los socios fundadores…”

“…Debido al entusiasmo incontenible y al anhelo de jugar béisbol se integró la novena denominada “Guanajuato”, que  más tarde habría de conquistar grandes lauros en otros campos de la República…”


“…Dicha novena se constituyó así: De pie de izquierda a derecha: Ricardo delgado (jardín derecho), Adolfo Labarrieta (tercera base), José García Gutiérrez (primera base y capitán), Octavio Jones (cátcher), Gabriel Bonave( parador en corto). Sentados de izquierda a derecha: Salvador García (segunda base), José Tamez (jardinero izquierdo), Jesús García López (pitcher) y Emilio Molina( jardinero central)…”.

(Un comentario personal sobre esta lista y foto: Jesús García López, sentado, tercero de izquierda a derecha, es quién fungió como manager-jugador cuando el Guanajuato participó en la primera temporada de la Liga Mexicana de béisbol, en 1925. 

El primero de la izquierda, también sentado, Salvador García, fue el padre de Adolfo “Chamaco” García, una de las glorias del béisbol guanajuatense y que muriera en aquél terrible accidente que tuvieron los Sultanes de Monterrey, falleciendo también “Corazón” Torres. 

No hace mucho vi en un YouTube una entrevista con Pepe Monterrey que mencionaba algo al respecto de la primera temporada del 1925. 

Se refirió a que el equipo que jugó era el Salamanca, por lo que aclaro con todo respeto, que fue el Guanajuato. Se refirió precisamente a Jesús García, como el padre del “Chamaco” García, cuando el padre fue Salvador. 

Entre Jesús y Salvador no había parentesco, a pesar de llevar el mismo apellido. Por cierto, que Salvador García al igual que su padre y un hermano, fueron fotógrafos muy reconocidos en la época. Su padre, abuelo del “Chamaco” García, de nombre Romualdo García, su fama fue tal, que en el famoso museo de la Alhóndiga de Granaditas, aquí en nuestra ciudad, la fototeca lleva su nombre).

“…Entre los triunfos más clamorosos pueden citarse los que tuvieron contra México, Guadalajara, Querétaro y otras varias entidades. Estos son los puntales que sostuvieron la responsabilidad de un béisbol de altura durante muchos años...”.

“…Pese al correr del tiempo, la novena “Guanajuato” supo sostener su categoría. Hubo bajas y nuevos ingresos, debidas a las primeras a decesos lamentables o por la atención que demandaban los negocios personales de los jugadores. Pero el tesón por parte de los que restaban y la espléndida dirección de su capitán S. José García Gutiérrez a través de innumerables adversidades, siguieron conquistando nuevos triunfos...”.


“…Siguiendo el ejemplo de gallardía y cumplimiento de dicha agrupación de gran largo historial deportivo, las generaciones posteriores tratan de igualar los méritos incuestionables del pie veterano. En los anales del béisbol nacional, Guanajuato ha mantenido, fiel a los ideales de sus precursores el nivel de cordura...”




LOGROS MÁS DESTACADOS DEL “CLUB GUANAJUATO”

El equipo con los años, y además de enfrentar a diversos equipos de otros estados como ya se ha indicado, se integró a las más importantes ligas de béisbol de aficionados de la ciudad de México y se puede destacar que:

En el año de 1925 logró uno de sus máximos lauros deportivos a nivel de pelota de aficionados. Logró el campeonato de béisbol de Primera Fuerza del Distrito Federal y a su vez el de la Liga que se denominaba Asociación Mexicana de Aficionados de Béisbol. Con este logro, se les denominó campeones de la República.  Se definió también al club campeón de las novenas de aficionados del Distrito Federal.

Pero sin duda el hecho histórico de mayor relevancia y del que realmente poco se ha dicho o citado a lo largo de los años y que enaltece a nuestro béisbol por conducto de lo realizado por el “Club Guanajuato” tiene que ver que como resultado de los logros alcanzados en el mayor nivel de la pelota de aficionadas, participó en el año de 1925, en el torneo con que se dio inicio a la Liga Mexicana de béisbol.



Debe mencionarse que en ese año, el siempre recordado periodista Alejandro Aguilar Reyes, “Fray Nano”, junto con Ernesto Carmona, estructuraron de manera profesional al circuito y a ellos se debe mucho de la fundación.

Sobre ese año de 1925, se puede citar lo siguiente:

Fue en el año del 1925 cuando se inició la Liga Mexicana con seis equipos, aunque la liga terminó solamente con cinco, ante el retiro del “Águila de Veracruz” luego de perder el primer juego. Los equipos fueron los siguientes: el “74 Regimiento” equipo poblano que dirigía Jesús “Matanzas” Valdez (cubano), el “Nacional” de Genaro Casas, “Agraria” de Ernesto Carmona, el “México” de “Gualo” Ampudia,, el “Guanajuato” de Jesús García, y el  “Águila de Veracruz” de Agustín Verde.

Luego de su participación en la Liga Mexicana, el “Guanajuato” jugó también en la llamada Liga Nacional que competía con la primera llegando a disputar el campeonato de esa liga.

Se puede considerar que los grandes promotores de este equipo fueron el “Capi” José García Gutiérrez y Jesús García López (el “Chisis”). 

El primero de ellos se esforzó por consolidar el proyecto del Club y de promoverlo a nivel regional y nacional. El segundo, de consolidarlo en el plano nacional al haberlo conducido durante su trayecto en las ligas profesionales y semi-profesionales en México. 

En el año de 1934, el “Club Guanajuato” celebró sus bodas de plata, considerándosele en ese momento como el club veterano de la República Mexicana.

Fuentes:
Periódico donado por Elena Galindo, nieta del “Capi” José García Gutiérrez que contiene notas de Salvador García y Jorge Martínez
Reportajes de Jesús Rubio, cronista deportivo “Columna al Bat”
Reportajes del cronista deportivo Dr. Jaime Cervantes
“El béisbol de los años veintes: ¡Qué béisbol! Jorge de La Serna